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UN SÁBADO DIFERENTE A OTROS SÁBADOS

Hay belleza cuando algo funciona y lo hace de forma intuitiva. (Jhonatan Ive)
Este sábado por la mañana uno de los acogidos me envió un mensaje con unas fotos y decía: “Hoy es un sábado diferente a otros sábados”y es que mientras yo estaba en casa haciendo los deberes con mis hijos se había montado una buena en la casa, por un lado llegó una voluntaria para darles unas clases de cocina española ya que ellos cocinan para ellos mismos y los ingredientes que tienen no son los mismos que en África, como los garbanzos o el chorizo de España. Pues nuestra voluntaria empezó enseñándoles como se hace un delicioso cocido, para ello tomó el mando de la cocina y los chicos colaboraron en este “Master Chef”y mientras el hijo de la voluntaria jugaba en la casa con el ordenador etc..
Al poco apareció una familia de voluntarios que tienen como particularidad que también son Africanos para que se cumpla lo que decía Daniel Comboni “Salvar África con África”. Esta familia de voluntarios comparten con los acogidos muchas de sus experiencias y esto lo hace empatizar  mejor con ellos en este proceso de adaptación que están viviendo. Al rato de llegar comenzaron a hablar con todos para saber como iban sus vidas y tras lo cual comenzaron a organizar algunas labores de la casa que estaban pendientes y poniendo su estilo alegre de trabajar con los niños corriendo por la casa y los acogidos participando de un día familiar muy muy legos del hogar que les vio nacer.
A todos estos se sumó un acogido que ya estaba fuera de la casa pero que como el dice le gusta visitarnos por que es te es “su cordón umbilical” donde recuperó la sensación de pertenencia
Al final de la mañana todos pudieron disfrutar de la comida en la que todos habían participado como un gran familia.
Nadie les llamó para organizar esta mañana de sábado, ni falta que hizo solo nos avisaron de que irían y fueron con todas las ganas del mundo para trabajar por sus hermanos, esta libertad para colaborar con la casa es algo invita a sacar algo de tiempo para emplearlo en los demás.
Lo mejor de todo es que los responsables de la casa pudimos ver como todo se iban fraguando las cosas sin necesidad de intervenir y nos da la impresión de que esto funciona de forma intuitiva como dice Jhobnatan Ive, con el dinamismo que surge cuando se tiene muy claro lo que se va hacer por que no es complicado ni existen normas que ahoguen al Espíritu que nos invita a hacer el bien.
Solo puedo decir que me siento muy orgulloso y más agradecido de ver lo que Dios hece por todos nosotros.
Daniel Almagro M.P.
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LOS TRES MOSQUETEROS

Un caluroso día salieron tres amigos desde África Central….

Su objetivo estaba claro, el nuevo”Dorado” africano, Europa vista desde el particular entusiasmo africano. Para ello tuvieron que trabajar duro y conseguir lo mínimo para poder hacer viable este sueño. Prepararon a sus familias y a ellos mismos convencidos de que no hay otro camino ni otra oportunidad para cambiar sus vidas.
Tras cruzar desiertos donde vieron caer a muchos de sus compañeros y casi hasta ellos mismos, llegaron a las  puertas de Europa y “saltaron”.
Se pensaban que estaba todo resuelto …Pero nada más lejos de la realidad. Aquí se desorientaron mucho más que en su camino porque ya no tenían un objetivo claro. Su “Dorado” se había difuminado entre sus manos. No podrían trabajar legalmente y tampoco exponerse a las sanciones porque podría ser el final o un retorno seguro a ninguna parte.
Habían sustituido la ilusión por el miedo. Un miedo a la policía, miedo a que les deporten, miedo a no poder ayudar a las familias, miedo a volverse loco y dejarse llevar por las circunstancias en un ataque de ira por la ansiedad contenida.
Pero siempre hay buena gente y algunos ángeles les ayudaron mostrándoles un camino nada fácil para ellos pero el único que pueden tomar si quieren que todo pueda salir bien. Decidieron ir a una casa que se llamaba “Misión Emmanuel” ,un hogar, como les dijeron algunos en Ceuta.
Un Hogar muy familiar donde tendrían que esforzarse en cumplir un plan de integración socio laboral legal, pero ellos solo escucharon “HOGAR”.
Una calurosa tarde llegaron los tres a la misión Emmanuel, con caras de circunstancias, que cambiaron pronto cuanto saludaron al resto de integrantes que eran también de su país.
Vi enseguida que tenían hambre y les hice un bocata “que no se lo salta un gitano”, como dicen en los pueblos, algo de fruta y zumo, Tardaron unos minutos en dar buena cuenta de ellos.
Sentí rápidamente ese cariño paternalista que no me gusta reconocer pero los vi desvalidos y les habría abrazado si eso no fuese muy “rarito” para un africano en estas circunstancias.
Les explique que aún no tenia plazas para ellos y que tenían que esperar en ese lugar que no les gustaba nada hasta que pudiera a cogerles, siempre y cuando se comprometiesen a trabajar duro por ellos mismos y colaborasen en el funcionamiento de la casa.
Aquél día se fueron un poco desanimados pues tenian que seguir esperando.
Poco a poco fueron visitando la casa y familiarizándose con nosotros hasta que uno de ellos pudo entrar, luego otro y finalmente ayer el último que quedaba.
Los tres están juntos de nuevo y se sienten entre nosotros como en una gran familia, aunque saben esto es solo el principio y que ahora les toca trabajar muy duro en su formación y aclimatación en un nuevo planeta. Pero están juntos y pueden decir….Uno para todos y todos para uno.
Continuará….
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MISIÓN EN CONSTRUCCIÓN

ESTAMOS DE REFORMAS…

… En la “Misión Emmanuel”para mejorar nuestras instalaciones, pero no solo las instalaciones están cambiando, muchas personas se han acercado a nosotros y están colaborando para poder mejorar nuestro funcionamiento cotidiano y también han traído nuevos retos a los misioneros próximos de Emmanuel, para los acogidos y los voluntarios. Retos como la organización junto con otras organizaciones del “¿África Existe?”, del nuevo equipo de fútbol que jugará en la liga de fútbol social de Tres cantos o la posible apertura de una nueva Misión.

Todo lo que hagamos lo haremos juntos en fraternidad pero dinámicamente evitando procesos que terminan por desilusionar y por quitar la frescura del Espíritu. Todo tiene que ser reflexionado y auspiciado por la experiencia sin cerrarse a lo nuevo, aunque no todo vale. No vale el estancamiento en la seguridad que nos proporcionan lo papeles o las organizaciones, no vale enamorarse de una hoja de ruta, ni tan siquiera vale justificarnos para no correr ningún riesgo. Vale lo bueno, que no el “buenismo” del que no sabe decir NO. Lo bueno es lo que hace bien valorando las prioridades que nos hemos puesto y la justicia real.

“TRABAJANDO JUNTOS NOS CONOCEMOS MEJOR”. Conocemos nuestros dones y nuestras pobrezas, que no son malas ni buenas, solo oportunidades para mejorarnos unos a otros.
¿De que sirve reunirse día a día solo para poner nuestra “versión ideal” y gratificante de nosotros mismos? ¿O la oficial dependiendo de nuestro oficio, o la que se espera de nosotros?. Pues no sirve para nuestro objetivo que es el de compartir realmente nuestras vidas, con nuestros desatinos pero sin dejar de intentarlo. Y lo estamos intentando, pero no de cualquier manera.

Para trabajar juntos debemos tener un UN OBJETIVO COMÚN que albergue nuestras intenciones reales. En este caso las tenemos muy claro todos los que trabajamos en la “Misión Emmanuel”. Nuestro objetivo es “Compartir con quienes nos necesitan”, con los que no nos pueden devolver el favor o no de la misma forma porque recibimos mucho más que damos.

Ahora nuestra misión está en construcción no solo por que estamos mejorando nuestras instalaciones y nuestro servicio sino porque este trabajo nos está ayudando a reconstruirnos cada día rompiendo muros y afianzando nuestra vida en la “Roca” más firme que existe y no me refiero a proyectos perfectos o seguros de vida, ni tan siquiera de dinero, ni estabilidad sobre hormigón armado para no moverme de mi comodidad. Me refiero a DIOS. Una roca firme en el amor y la entrega.

Muchas Gracias.
Daniel M.P.

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¡ ALELUYA, ALELUYA !

¡ALELUYA, ALELUYA!

Un nuevo curso comienza en la misión Emmanuel, una etapa termina y otra comienza tanto para los que se van como para los que van llegando a nuestra misión.

Tres acogidos  abandonan hoy nuestras instalaciones y un nuevo periodo se abre para ellos con nuevas oportunidades que aprovecharán para alcanzar su total inclusión en la sociedad, que no absorción, pues seguirán manteniendo su cultura siendo ellos mismos, con su riqueza cultural, su espiritualidad  y su alegría. Un árbol sin raíz no podrá elevarse nunca, es esta raíz africana es quien les proporciona parte de su personalidad y un verdadero arraigo en este país donde todos pueden tener su hueco. Abramos nuestro corazón a nuevas las realidades que tarde o temprano tendrían que llegar para enriquecernos y darnos la oportunidad de crecer.

Para empezar una nueva etapa nada mejor que celebrar y decir la palabra más alegre para alabar al Creador : ¡ALELUYA, ALELUYA! con la fuerza de nos da la celebración Eucaristica.
Mi hermano de carisma, el Padre Rafael Armada, celebró ayer una eucaristía muy misionera bendiciendo el  nuevo curso que empieza con los nuevos acogidos y de despedida de los que se van, incluyéndose el mismo aunque no sea acogido permanente.

Rafa nos deja para retornar como sacerdote misionero a Sudáfrica donde atenderá a varias comunidades rurales. Nuestra sensación es de alegría porque “Sale” y va a llevar la buena noticia y no hay nadie más alegre que quien la entrega.

El Rafa nunca dejó de estar en misión, cuando está en África está de misión adjente  y cuando está en Europa continua su misión ingentes de un modo muy activo por que sabe de la gran necesidad de Dios que tiene esta vieja Europa descreída y materialista en grado sumo.

Nunca dejó de ser proactivo ante el necesitado y ante las necesidades del inmigrante africano, nunca se relajó ni vio con buenos ojos esa pasividad de muchos de nuestros hermanos debida a la relajación o la asfixiante burocracia de nuestras instituciones.

Un misionero no es misionero cuando se va de misiones,
“UN MISIONERO SIEMPRE ESTÁ DE MISIONES, ESTÉ DONDE ESTÉ”y sí lo ha hecho este gran misionero que nunca ha perdido el entusiasmo.

Tras la celebración hubo música africana en directo y una cena en familia o en comunidad que en este caso es lo mismo y así lo vivimos.
Durante la cena pudieron cambiar impresiones los que llegan con los que se van y los que continuamos de misiones en esta casa de encuentro y acogida que se llama “Misión Emmanuel”.

Es increíble todo lo que hemos aprendido o crecido durante los dos cursos pasados y todo lo que nos queda por aprender ya que aún estamos en los inicios de esta misión y no pensamos parar de crecer “PUES SOLO SE NOS PERMITE SER AMBICIOSOS EN EL AMOR” y eso solo se hace saliendo al encuentro de todo el que nos necesite, estén donde estén, con la ayuda de Dios y de todo el que quiera arrimar el hombro por amor El y a nuestros hermanos, solo así podremos continuar con  entusiasmo.

Gracias a Dios, gracias a África y a su gente, gracias a Rafael Armada, a todos los voluntarios y colaboradores.

¡¡¡ ALELUYA , ALELUYA!!!

Daniel M.P.