CULTIVANDO AMISTAD

El pasado 25 de febrero tuvimos II jornada hortelana del nuestro proyecto de ecología inclusiva “Echando Raíces”.

Fue un día soleado y que prometía aunque yo tenia un dolor de muelas terrible, pero los analgésicos están para algo y no hay mejor analgesia para las diferencias y los perjuicios que trabajar por el bien común, por esta tierra que se agota poco a poco llena de cicatrices en forma de fronteras.

Pero las verdaderas fronteras no se ven con los ojos, pero son enormes y siguen construyéndose impidiendo que la fraternidad sea posible, unas fronteras que se construyen por ambos lados del territorio de las ideologías o de las clases sociales. Los ricos hacen ver la diferencia, el pobre no ve la pobreza de ese rico y protesta con violencia para entrar en un circulo sin final.

En esta jornada trabajamos juntos gente de América, África y Europa, gente pobre con otros menos pobres, gente de izquierdas con otros que no lo son, religiosos con ateos, con culturas tan distintas que en teoría sería difícil entenderse, pero nada más lejos de la verdad, una verdad que no conoce diferencias entre unos y otros.


 Comenzamos a trabajar la tierra recogiendo los semilleros y distribuyendo el compost para luego mezclar la basura con la tierra y que sirva para nutrir el sustrato. Parece mentira que de la basura pueda ayudar a obtener el fruto, pero todo puede ser transformado y digo todo y digo todos podemos amarnos sin que la diferencia sirva para obstaculizar nada sino para enriquecerlo todo y así aprender unos de otros. Pero si aún tenemos dudas y solo vemos la mota en ojo ajeno y estamos dispuestos a tirar la primera piedra, preguntemos a nuestra pareja o amigos que nos conocen de verdad si nosotros estamos limpios de imperfección… Seguro que nos dicen algunas o una docena de ellas, así entenderemos que lo que nos hace desentendernos no son los errores ajenos, que son infumables, si no nuestra falta de perspectiva frente a ellos.

Tras mezclar la tierra, pusimos unos postes de madera con cuerdas para separar diferentes sembrados. También hicimos unos carteles preciosos con la ayuda de nuestra querida Natalia que tiene una vena muy muy artística que lo embellece todo.

Tras terminar un duro trabajo, llegó la comida y la planificación del trabajo en el huerto en los próximos meses, todo en un ambiente de fiesta y alegría con música y sobre todo con mucho mucho amor.

Yo solo pido a Dios y a mis hermanos que continuemos con animo y de no nos dejemos influir por lo superficial sino por lo profundo para continuar juntos por el bien común.

Por que si solo trabajamos con los que no tenemos ninguna diferencia ….¿Qué merito tenemos?

Daniel Almagro.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *