LOS TRES MOSQUETEROS

Un caluroso día salieron tres amigos desde África Central….

Su objetivo estaba claro, el nuevo”Dorado” africano, Europa vista desde el particular entusiasmo africano. Para ello tuvieron que trabajar duro y conseguir lo mínimo para poder hacer viable este sueño. Prepararon a sus familias y a ellos mismos convencidos de que no hay otro camino ni otra oportunidad para cambiar sus vidas.
Tras cruzar desiertos donde vieron caer a muchos de sus compañeros y casi hasta ellos mismos, llegaron a las  puertas de Europa y “saltaron”.
Se pensaban que estaba todo resuelto …Pero nada más lejos de la realidad. Aquí se desorientaron mucho más que en su camino porque ya no tenían un objetivo claro. Su “Dorado” se había difuminado entre sus manos. No podrían trabajar legalmente y tampoco exponerse a las sanciones porque podría ser el final o un retorno seguro a ninguna parte.
Habían sustituido la ilusión por el miedo. Un miedo a la policía, miedo a que les deporten, miedo a no poder ayudar a las familias, miedo a volverse loco y dejarse llevar por las circunstancias en un ataque de ira por la ansiedad contenida.
Pero siempre hay buena gente y algunos ángeles les ayudaron mostrándoles un camino nada fácil para ellos pero el único que pueden tomar si quieren que todo pueda salir bien. Decidieron ir a una casa que se llamaba “Misión Emmanuel” ,un hogar, como les dijeron algunos en Ceuta.
Un Hogar muy familiar donde tendrían que esforzarse en cumplir un plan de integración socio laboral legal, pero ellos solo escucharon “HOGAR”.
Una calurosa tarde llegaron los tres a la misión Emmanuel, con caras de circunstancias, que cambiaron pronto cuanto saludaron al resto de integrantes que eran también de su país.
Vi enseguida que tenían hambre y les hice un bocata “que no se lo salta un gitano”, como dicen en los pueblos, algo de fruta y zumo, Tardaron unos minutos en dar buena cuenta de ellos.
Sentí rápidamente ese cariño paternalista que no me gusta reconocer pero los vi desvalidos y les habría abrazado si eso no fuese muy “rarito” para un africano en estas circunstancias.
Les explique que aún no tenia plazas para ellos y que tenían que esperar en ese lugar que no les gustaba nada hasta que pudiera a cogerles, siempre y cuando se comprometiesen a trabajar duro por ellos mismos y colaborasen en el funcionamiento de la casa.
Aquél día se fueron un poco desanimados pues tenian que seguir esperando.
Poco a poco fueron visitando la casa y familiarizándose con nosotros hasta que uno de ellos pudo entrar, luego otro y finalmente ayer el último que quedaba.
Los tres están juntos de nuevo y se sienten entre nosotros como en una gran familia, aunque saben esto es solo el principio y que ahora les toca trabajar muy duro en su formación y aclimatación en un nuevo planeta. Pero están juntos y pueden decir….Uno para todos y todos para uno.
Continuará….

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