NUESTRO ESFUERZO CUESTA… UNA SONRISA

Este jueves fue  el cumpleaños de uno de nuestros acogidos con más experiencia.

Experiencias que muchas veces no fueron buenas o resultaron decepcionantes para sus expectativas sobre Europa o nosotros mismos, esto sumado a todas las dificultades legales, sociales, culturales y personales hacen que el resultado obtenido con el esfuerzo de todos tenga mucho mas valor.
El jueves el se olía que estábamos preparando algo quizás porque los días anteriores había estado hablando de su cumpleaños con mucha ilusión, no como hablamos los adultos en Europa de nuestro cumpleaños, como si no tuviera mucha importancia o como si no nos gustase cumplir años porque nos sentimos viejos.
El celebra su cumpleaños como si tuviera más valor, el valor del esfuerzo y de la superación invertidos en poder llegar lejos en todos los sentidos.
Dicen que lo que más valor tiene es lo que menos abunda y esta ilusión en todo no es habitual en Europa.  Valora lo conseguido más quizás también porque le ha contado todo más que a nosotros y ahora lo celebra con ilusión pero sin olvidar lo injusto de este mundo.

Las cosas a las que nosotros no damos importancia para el si las tiene, tener un techo, personas que se preocupan por el, un futuro por delante aunque haya dejado mucho atrás, una familia, un mundo del que tuvo que huir para poder optar a un futuro digno como veía por la tele de su país.
De ellos aprendemos a valorar lo realmente importante y nos dan fuerzas para seguir luchando con menos miedo e intentar ser consecuentes con nuestra fe.
Ya no tenemos tanto miedo a quedarnos sin nada porque ellos no tienen nada, confían y Dios no les abandona. Nos dejamos contagiar de su fuerza en la Fe aunque eso haga que muchos piensen que no tengamos ninguna credibilidad. 


Este jueves fue un cumpleaños de verdad, con ilusión de verdad no como a los que vamos habitualmente, donde se celebra pero no con esta intensidad de celebrar la vida, una vida en abundancia.
Hubo tarta, canciones, regalos y muchos AMOR.

Felicidades también a nosotros mismos porque todo nuestro esfuerzo cuesta una sonrisa.
Daniel Almagro, Misionero Próximo de Emmanuel.

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