VACACIONES EN EL MAR

VACACIONES EN EL MAR 

Una de nuestras misiones más importantes es crear un verdadero arraigo emocional, importantisimo para los acogidos en la misión Emmanuel, una forma es a través de la creación de lazos familiares con todos los componentes de nuestra misión y practicando nuestra cultura o costumbres, una forma muy eficaz de estabilizar sus situaciones personales tras un largo camino y un choque brutal con la realidad.

Pues teniendo en cuenta estos factores decidimos ser coherentes con nuestra forma de pensar e invitamos a los chicos a unas mini vacaciones en el mar de Cádiz con el objetivo de darnos todos un respiro del día a día en Tres Cantos y de paso conocernos mejor compartiendo también estos momentos de una forma familiar.

 

Tras unos largos seiscientos kilómetros en la furgoneta cargada hasta arriba con nueve personas y una parada en Ándujar (Jaén) para comer algo, llegamos a Chipiona (Cádiz) con muchas ganas de tirarnos al agua y lo hicimos muy al estilo africano, sin esperar a sacar la cosas del coche ni llegar al apartamento, dejamos la furgo aparcada frente a la playa y fuimos corriendo al agua y…..Fresh que refrescante !!! todos en el agua como un gran familia.

Tras el primer baño fuimos a cenar al apartamento y fue Nino e Camerún quién hizo unos estupendos espaguettis “frutti di mare” y a zampar  y tras una larga charla nocturna que nos sirvió para conocernos mejor nos fuimos a la cama. Al día siguiente Lola fue a por churros y algunos de los tres chicos nunca los había probado, pero en África tienen algo parecido, los “biñés” que son una mezcla de churros y buñuelos fritos, yo pude probarlos en el Chad, aunque el sabor de la leña que tienen allí no es igual al de aquí.

En la playa los tres acogidos en la misión Emmanuel jugaban en la arena con cualquier niño que tuviera un balón y enseguida hicieron amigos. En el agua no se alejaban mucho de la orilla pues no saben nadar y yo pienso lo mal que lo tienen que haber pasado en las pateras, los que han pasado a España en esas barcas apunto de romperse en cualquier momento. Bueno no pensemos más y pensemos que han podido compensar esos malos momentos de mar con estas vacaciones disfrutando de el.

Al día siguiente alquilamos una barca de pedales y yo les dije “Vamos a Marruecos” y ellos se echaros a reír y es que su humor les ha salvado de muchos traumas, aunque no de todos.
Por supuesto no salieron de la barca de pedales, pero lo pasaron muy bien y se enfrentaron a sus miedos.
Mucha gente se nos quedaba mirando viendo esta familia caminar juntos por la playa, pero esa también es nuestra misión, el caminar juntos mostrarndo la grandeza de las cosas que hace Dios en nosotros.

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